ember-condor nació de una frustración compartida: la dificultad de encontrar muebles que combinaran diseño contemporáneo, calidad artesanal y un servicio cercano.
En 2015, un grupo de diseñadores industriales y maestros carpinteros decidimos unir fuerzas. Habíamos trabajado para grandes fabricantes y conocíamos sus limitaciones: producción en masa, materiales de compromiso, diseños que se repetían hasta el agotamiento.
Montamos nuestro taller en las afueras de Madrid con una idea clara: crear muebles que la gente quisiera conservar durante décadas. Piezas que no siguieran modas pasajeras sino que respondieran a necesidades reales de espacio, uso y estética personal.
Hoy somos un equipo de doce personas. Diseñadores que escuchan antes de dibujar. Artesanos que dominan técnicas tradicionales pero no rechazan la tecnología cuando mejora el resultado. Instaladores que tratan cada casa como si fuera la suya.
Trabajamos en un espacio de 800 metros cuadrados equipado con maquinaria de precisión y zonas dedicadas a cada fase del proceso: corte, ensamblaje, tapicería y acabados.
Aunque disponemos de herramientas modernas, muchos procesos siguen siendo manuales. El lijado final de la madera, el tensado de las tapicerías, los ajustes de precisión: son tareas que requieren el ojo y la mano de un artesano experimentado.
Cada mueble que sale del taller lleva una etiqueta con el nombre del maestro que lo fabricó. Es nuestra forma de decir que detrás de cada pieza hay una persona responsable de su calidad.
Creemos que un buen mueble no es el que destaca sino el que funciona. El que encaja tan bien en tu vida diaria que no imaginas el espacio sin él.
La sostenibilidad no es un eslogan sino una práctica diaria en nuestro taller
Toda nuestra madera proviene de bosques gestionados de forma sostenible con certificación FSC o PEFC. Conocemos a nuestros proveedores y visitamos los aserraderos periódicamente.
Optimizamos el corte para aprovechar al máximo cada tablón. Los recortes pequeños se destinan a piezas menores o se entregan a escuelas de carpintería. El serrín se compacta y se utiliza como combustible de biomasa.
Utilizamos aceites naturales y barnices de base acuosa que no emiten compuestos orgánicos volátiles. Son seguros para el artesano que los aplica y para la familia que vivirá con el mueble.
Organizamos visitas para clientes interesados en ver cómo trabajamos
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